viernes, 16 de noviembre de 2007

Penita


Días sin pasar por mi blog, pero bueno aquí estamos.
¿Qué pasa cuando hay una pena que crece en ti y sabes que no puedes hacer nada por hacerla desaparecer? Entrégate a los brazos del Señor, alábalo y pídele de sincero corazón que te abrace y ayude, Él de seguro lo hará así como lo hizo conmigo y me ha dado muchas alegrías este último tiempo, una tras otra.
Y también están los amigos, aquellos que están ahí y los mismos que aunque a veces desaparezcan por un tiempo se hacen presentes cuando más los necesitas, y el poder de su abrazo es gigante porque viene acompañado del amor de Dios.
El abrazo... ese gesto tan poderoso, íntimo y consolador, aquel que te sostiene cuando tus fuerzas parecen desaparecer, aquel que te da alivio y soporte y el mismo que te hace explotar un mar de emociones de calma y seguridad dentro de ti.
Entonces cada vez que puedas regala un abrazo espontáneo, sin mayores razones que las de muestra de afecto, eso es un regalo impagable y muy agradecido.

No hay comentarios.: